La Nueva RSE

Los invito a imaginarse esta escena:

El departamento de RSE de una empresa firma un convenio con una ONG dedicada a construir casas en zonas humildes y convoca, entonces, a una jornada de voluntariado corporativo. Dos veces al año los empleados se visten con una camiseta con los colores de la compañía y participan, algunos contentos de “aportar su granito de arena” a una buena causa, otros por pura complacencia a sus jefes, otros como algo rutinario, otros dándose la oportunidad de descubrir -quién sabe- algo nuevo en el mundo.

La dinámica es clara: la empresa propone (a veces, incluso, dispone) y los empleados responden (de buena o mala gana). El movimiento es Top-Down, de arriba hacia abajo.

Pese a los avances y postulados en materia de participación, democratización, de eslóganes del estilo “vamos juntos”, “somos un equipo”, “todos tenemos un mismo objetivo”, la realidad es distinta. Con mayor o menos nivel de camuflaje, seguimos inmersos en organizaciones complejas piramidales o jerárquicas, donde mandan o proponen quienes ocupan los cargos más altos.

Desde esta dinámica intentamos empujar una buena política de RSE, maravillosos procesos innovadores, manuales de gestión de vanguardia y días de campo para que los de arriba y los de abajo socialicen y compartan la experiencia del contacto directo que muy pocas veces ocurre en el día a día de una empresa.

Por lo general, el área de RSE de las empresas se enfoca en qué convenio lograr o qué traer para ayudar al bienestar de los empleados.

Y ahí está error. No hace falta ir a buscar nada para despertar la innovación, bienestar y creatividad en los empleados. Ellos mismos son la creatividad y la innovación. Solo hay que darles el lugar. Habilitar que la dinámica se revierta y pase a ser Botton-Up, de abajo hacia arriba.

El foco de la nueva RSE no está en proyectos para cambiar el mundo, sino en las personas, que son las únicas que realmente pueden cambiar el mundo. La nueva RSE de las empresas debe basarse en poner en el centro a las personas, a los equipos humanos, para que ellos generen impacto.

Esta idea fue una de las principales razones por las que fundé Welever, una herramienta que permite a los empleados gestionar las iniciativas en el plan de voluntariado corporativo, permitiéndoles empoderarse como líderes sociales, intraemprendedores e intrainnovadores en organizaciones que hoy más que nunca necesitan ese espíritu.

No estamos jugándonos la RSE como un must que las empresas deben cubrir, sino que estamos ante el germen del empoderamiento de las personas que trabajan en las organizaciones. Activando la inteligencia colectiva de la base se puede construir el Bottom-Up que estas organizaciones necesitan para estar en contacto con su mayor fuerza de creatividad e innovación: las personas.

Desde Welever estamos poniendo en marcha este gran movimiento para un cambio radical de la cultura empresarial.

 

 

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